Scherzo (junio 2009)
Un hermoso oratorio compuesto por Giovanni Bononcini (1670-1747) a los 23 años de edad sobre un libreto de Silvio Stampiglia, uno de los fundadores de la romana Academia de la Arcadia. La obra se centra en la juventud del santo, que se presenta en las voces de cuatro personajes (junto al protagonista principal, sus padres y un compañero de estudios que acabará convertido a la virtud). Tras una Sinfonía introductoria, la obra se divide en dos partes estructuradas en los tradicionales dípticos recitativo-aria con un dúo entre Nicolás y su madre reservado para el final, en lugar del más esperado coro o cuarteto. Siguiendo las prácticas de Stradella, el equipo instrumental (sólo cuerdas y continuo) adopta la forma de concerto grosso, con un concertino de dos violines y violonchelo, que non suenan necesariamente siempre juntos, por lo que es posible encontrar arias sostenidas por un violonchelo, por dos violines e incluso por un violín piccolo en solitario (continuo sobreentendido).
Peter Van Heyghen obtiene una sonoridad redonda, homogénea, plena, soberbiamente empastada de su conjunto, todo dentro de un fraseo muy bien articulado, pero capaz de mantener en todo momento la tensión dramática, con suficiente densidad y notable vigor en los tutti y una espléndida definición de las partes solistas instrumentales. El cuanto al elenco vocal, Lavinia Bertotti no resulta siempre impoluta en la línea y su timbre es un tanto desabrido pero cumple en las agilidades y en el tono expresivo que requieren sus arias. Más ajustada y elegante, con un tratamiento también más depurado de las ornamentaciones, Elena Cecchi Fedi, de fraseo exquisito. Algo más brusca la contralto Gabriella Martellacci, buscando acaso la máxima expresividad por encima de la limpieza y la precisión, aunque sus coloraturas resultan brillantes. Furio Zanasi luce generosamente la calidez y el buen gusto de su fraseo.
Pablo J. Vayón